
Una de ellas provino de una exautoridad, y fue bastante particular, por decir lo menos.
Hernán Garrido Salas, concejal durante el período 2004-2008, aunque estuvo alejado del cargo entre septiembre de 2007 y septiembre de 2008 por el caso Parquímetros, y ejerció por cuestión de veinte días como alcalde suplente entre noviembre y diciembre de 2008, alertó que «ojalá el cuerpo de Carabineros tan disminuido, tome las medidas del caso para evitar un atentado terrorista, durante la inaguración [sic], fuentes cercanas a las cámaras de Turismo y de Comercio, han sido informadas que estamos en la mira de un grupo fundamentalista muy radical y malito».
También dijo que el «mánager de Américo solicitó chaleco antibalas para su representado y traslado en el papamóvil».
Ante las numerosas réplicas negativas hacia sus «bromas» —incluyendo la del presidente de la Cámara de Comercio, Fidel Valenzuela: «Con qué cara… mejor cállate Fidel»—, Garrido precisó: «un poco de humor no incita más al odio, lo grave es generar irresponsablemente la imagen de que Pichilemu es un antro de delincuentes y dañar nuestra imagen, somos unos de los balnearios más seguros del país y no por unos desatinados terminemos asustando a nuestros potenciales visitantes, cierto, es preferible tener una mayor dotación de Carabineros y una unidad permanente de Investigaciones, pero con procedimientos serios».